Pensó un gusano correr distinta suerte
de la que Dios le había otorgado
y en vez de hilar su seda primorosa
quiso volando volverse mariposa.
Uniendo así la acción al pensamiento
se arrastró de un tallo hasta el extremo
y sin apocamiento
saltó al espacio el inocente memo.
Un sapo dormilón que bostezaba
en el preciso instante, aprovechando,
se engulló aquel manjar que no esperaba
y sin decir ni "mu" siguió roncando.
Moraleja:
Soñar ser{a tal vez muy agradable
más hay ciertas fantasías
difíciles de hallar e lo probable
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